Guatemala analiza el estado de sus carreteras

TravesiaLatam: guatemala analiza el estado de sus carreteras

El deterioro de las infraestructuras viales es tal que se ha solicitado decretar el Estado de Calamidad

 

Según el mismo presidente de Guatemala, Jimmy Morales, la infraestructura vial del país se considera obsoleta, se encuentra en un momento crítico y se sitúa a la cola de otros países centroamericanos.

 

En el Encuentro Nacional de Empresarios (Enade 2017), celebrado el pasado 12 de octubre, se dieron a conocer algunas cifras en relación a este asunto: el país cuenta con 16.457 kilómetros de carreteras, la mayor parte de ellas se encuentran al límite del colapso a causa de los baches, socavones, túmulos, una escasa señalización, taludes mal diseñados y puentes en un estado muy delicado, añadiendo la temporada de lluvias que transforma este problema en algo cíclico.

 

Para los próximos 15 años sería necesario la construcción de 47,5 kilómetros de cinta asfáltica para triplicar la frágil relación entre la red vial y la población, que en la actualidad es de un metro lineal por habitante. No obstante, si se mantiene el actual ritmo, se podrían necesitar 200 años.

 

El consultor Carlos Colom fue el encargado de ejemplificar con esta operación matemática el reto al que se enfrenta el Gobierno para conseguir pasar a una relación de 3 metros de carretera por habitante, una meta que parece quimérica si se sabe que en los últimos 5 años no se ha construido ningún kilómetro y los que ya existen necesitan, como mínimo, un bacheo urgente.

 

En el año 2000 la velocidad media era de 58 km/h y este año ha pasado a 37 km/h, índice que reduce la competitividad de Guatemala y pone en riesgo su sistema logístico, al no disponer de un servicio ferroviario.

 

De este asunto también se habla en el Congreso, donde partidarios y opositores mantienen una guerra de acusaciones y embisten contra lo que ellos consideran una mala gestión del ministro de Comunicaciones, Aldo García Morales, a quien se le exige que dimita de su puesto.

 

El Gobierno ha colocado publicidad en la cual se culpa a los parlamentarios del bloqueo de sus estrategias, en referencia directa a la solicitud del ministro de Comunicaciones de decretar Estado de Calamidad para asegurar una ofensiva en recursos, mano de obra y capitales.

 

Una petición que pudiera parecer lógica, levanta suspicacias ante certezas de un presupuesto mal ejecutado y la adjudicación de obras a empresas que en ningún momento llegaron a ejecutarlas y que hoy se enfrentan a problemas con la justicia.

 

David Casasola, del Centro de Investigaciones Económicas Nacionales, avisa explicando que “los antecedentes de los Estados de Calamidad no son los más afortunados, porque se prorrogan y no queda claro los logros o inconvenientes que hubo. El Estado debe establecer un plazo y priorizar en dónde invertirá los recursos”.

 

El problema es que muchas obras que en estos momentos ya deberían haberse finalizado, o estar a punto de hacerlo, deberán construirse desde el principio y ya no se cuenta con ningún recurso.

 

El sector privado, al que se considera sin solvencia moral, también se ha visto salpicado por las críticas a causa de sobornos y evasión de impuestos en los que se han visto involucrados.

 

El debate ha llegado hasta tal extremo que, en la celebración de la 57 vuelta Ciclística Internacional, los participantes tenían que sortear, además de un recorrido escarpado, cientos de baches esparcidos por todo el itinerario.

 

Los expertos piensas en las carreteras como las venas de un país porque nutren el comercio y las actividades productivas, pero las de Guatemala están enfermas al formar parte de un negocio provechoso, sólo para unos pocos y a los que no les interesa que cambie. 

 

Fuente: Prensa Latina