La periodicidad con la que debes acudir a una estación de ITV dependerá del tipo de vehículo y si se trata de la primera inspección o las sucesivas

 

 

Cuándo tengo que pasar la ITV

La ITV (Inspección Técnica de Vehículos) es un trámite imprescindible que los vehículos, todos y sean del tipo que sean, están obligados a pasar.

El momento en el que los vehículos deben realizar esta inspección está relacionado con la fecha de su matriculación, este dato es básico para saber cada cuántos años se debe pasar esta revisión.

En la tabla que tienes a continuación podrás ver con qué periodicidad deberás acudir a una estación de ITV para realizar las pruebas pertinentes, y superarlas, en función del tipo de vehículo y de si es la primera inspección o las sucesivas.

 

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Posibles multas

Circular con un vehículo cuya Inspección Técnica está caducada supone una sanción de 200 euros, aunque no implica la pérdida de puntos. Si se da esta situación, los agentes de Tráfico nos retirarán el permiso de circulación y nos entregarán un documento por el que se abre un plazo de 10 días para pasar la ITV. Durante ese período únicamente podremos mover el vehículo para acudir a la estación de Inspección.

Si nuestro vehículo es rechazado en la Inspección Técnica y los agentes nos sorprenden circulando con él, la multa será de 500 euros, sin posibilidad de descuento por pronto pago. Si nuestro vehículo obtiene un resultado desfavorable al pasar la ITV y nos sorprenden circulando, la sanción ascenderá a 200 euros.

 

Los 10 pasos para pasar la ITV

Cuando lleves tu vehículo a la estación de ITV deberás seguir estos diez pasos.

Identificar el vehículo.

La marca, modelo, número de bastidor y matrícula del mismo deben ser iguales a los que aparecen en la documentación del vehículo. Deberán presentante a la inspección con los originales de la Tarjeta de Inspección Técnica y del Permiso de Circulación.

 

Acondicionamiento exterior, carrocería y chasis.

Los vehículos no deben presentar defectos de oxidación y/o corrosión en aquellos elementos que afecten a los sistemas de seguridad; tampoco deben presentar aristas vivas que puedan ocasionar lesiones a los peatones.

Los limpiaparabrisas y lavaparabrisas han de funcionar de manera correcta y el estado de las puertas y sus mecanismos han de respaldar su apertura y cierre. Asimismo, los vidrios también se comprueban que estén convenientemente homologados, sin ningún tipo de rotura que perjudique al campo visual, y el número de retrovisores debe ser el necesario y encontrarse en buen estado, además de estar fijados de forma inmejorable.

Acondicionamiento interior.

Dentro del habitáculo del vehículo no debe haber ningún tipo de arista ni saliente. En la inspección se verifica que los asientos sean los adecuados y se encuentren anclados a la carrocería de forma correcta; también se comprueba que cuente con los cinturones de seguridad reglamentarios, prestándole especial atención al funcionamiento y sistema de fijación y anclaje. En caso de llevar sistemas de retención infantil (SRI), deberán ser los adecuados.

Asimismo, se revisa el funcionamiento del antihielo y antivaho y si existe antirrobo y velocímetro, además de verificar que no hay ningún obstáculo que limite el campo visual directo.

Alumbrado y señalización.

El regloscopio es el elemento que comprueba la orientación de las luces de cruce y carretera. También se comprueba la homologación de los dispositivos de iluminación y señalización y que cuente con un número reglamentario de luces, además de que todas se encuentren en perfecto estado de funcionamiento.

Emisiones contaminantes.

A través de un analizador de emisiones, los niveles de emisiones de los vehículos son comprobados para ver si son inferiores a los que están establecidos según su fecha de fabricación y el tipo de combustible que usa. El nivel de ruido que produce el vehículo no debe superar el que está dispuesto en la reglamentación vigente.

Frenos.

Un frenómetro de rodillos es el aparato que se utiliza para que la verificación de la eficacia de la frenada sea superior a la mínima necesaria según el vehículo. También se verifica que las ruedas del mismo eje frenen con el menor desequilibrio posible entre ellas. El estado y funcionamiento de los elementos relacionados con el sistema de frenos también se revisa, desde el pedal hasta el bombín de la rueda.

Dirección.

Otros de los elementos que se comprueban son el volante, la columna, la caja de dirección, toda la timonería y las rótulas del mecanismo de dirección del vehículo para ver su estado y funcionamiento.

Ejes, ruedas, neumáticos y suspensión.

Verificación y comprobación del estado general de los ejes y ruedas, también que los neumáticos que lleve el vehículo sean los homologados para ese modelo o unos equivalentes.

Se comprueban también los diversos componentes de la suspensión en lo que respecta a sus fijaciones, daños, fugas o protecciones.

Motor y transmisión.

Se revisa el estado del motor y se presta atención a las pérdidas de aceite y al estado de sus anclajes; también el estado general y la fijación de la batería, además del depósito de combustible, las tuberías y las posibles pérdidas del sistema de alimentación.

El sistema de escape, las posibles roturas, deformaciones y fijaciones, el estado de la transmisión y sus pérdidas son sometidos también a una verificación.

Otros.

Según el tipo de vehículo, también se revisan los elementos y documentación específica (tacógrafo, limitador de velocidad, reformas, transporte escolar, transporte de mercancías peligrosas, etc.)

 

Fuente: Computer hoy