Las bajas temporales son tan habituales como las definitivas, la DGT cree que los vehículos en baja temporal han podido acabar en el mercado negro

 

Coches zombis

La DGT (Dirección General de Tráfico) está preocupada por la gran cantidad de “coches zombis” que hay en España. Esta definición se da a los automóviles que, en teoría, se han retirado, pero no se tiene constancia oficial de su paradero. La conjetura de Tráfico es que existen y que se encuentran inmovilizados, pero sin saber dónde.

Cuando se toma la decisión de apartar un coche de la circulación, por la compra de otro o por está declarado como siniestro total, por ejemplo, su propietario tiene la obligación de darlo de baja; es en ese momento cuando, a efectos prácticos, desaparece, no se puede utilizar nuevamente.

En otros casos, el propietario no quiere utilizar el vehículo durante un tiempo determinado, pero sí retomar su uso más adelante. Para esta situación, Tráfico ofrece como alternativa la baja temporal, proceso cómo, rápido y totalmente reversible.

 

Aumento de los coches zombis

Este caso está tomando un gran protagonismo, desmesurado, y los responsables de la DGT están contrariados porque las bajas de carácter temporal alcanzan ya el 50% de las bajas anuales y Tráfico desconoce qué ocurre con todos esos vehículos. ¿Dónde paran estos coches zombis?

Los datos de Tráfico son claros, anualmente en España se dan de baja unos 700.000 vehículos. En 2004, el porcentaje de bajas temporales estaba en un 5%, pero las cifras empezaron a cambiar y la tendencia al alza ha rematado con que en estos momentos existen tantas bajas definitivas como temporales.

 

Solicitar una baja temporal

Los motivos principales por los que un propietario puede solicitar una baja temporal de su vehículo son tres, según dispone la Dirección General de Tráfico:

  • Entregar un vehículo a un negocio de compraventa que posteriormente debe encargarse de la baja definitiva.
  • En caso de robo. Se tramita la baja temporal hasta que aparezca.
  • Cualquier otro motivo por el que vaya a dejar de circular durante un tiempo, ahorrándose su propietario el pago del seguro, la ITV (Inspección Técnica del Vehículo) y el impuesto de circulación.

La gestión de la baja es sencilla, se puede realizar en persona o a través de la Sede electrónica de la DGT y su coste es de 8,50€ (la tasa no se cobra cuando se trata de un robo). Desde la misma DGT se señala que “este tipo de bajas tiene un carácter temporal, sin una fecha límite y se podrá revertir o pasar a baja definitiva”. Esta es una de las grietas por donde se “cuelan” los coches zombis: al no existir límite de tiempo y ser un proceso sencillo de realizar, estos vehículos que se dan de baja y están en paradero desconocido están aumentando.

Asimismo, Tráfico intuye que están circulando por España vehículos que no pueden hacerlo (sin seguro, sin la ITV pasada, sin el pago de impuestos, etc.) o que estos han acabado en el mercado negro; se han vendido por piezas o han sido exportados para ser vendidos de manera ilegal en otros países.

¿Y cómo puede haber sucedido esto? Porque el propietario haya recurrido a empresas de compra-venta o a desguaces de una dudosa legalidad (no tramitando la baja definitiva como están obligados a hacer). Muchos propietarios, de hecho, no saben que la baja de su vehículo es temporal y, por esta razón, la DGT recomienda dirigirse con exclusividad a Centros Autorizados de Tratamiento de Vehículos.

En octubre de 2019, la Dirección General de Tráfico envió cartas informativas en las que recordaba la situación de sus vehículos a los propietarios además de solicitarles de que, en caso de ser necesario, los dieran de baja de manera definitiva.

 

Cómo tramitar la baja definitiva de tu vehículo

Para dar de baja un vehículo de forma definitiva, debemos llevarlo a un centro autorizado de tratamiento de vehículos; allí se encargarán de forma totalmente gratuita de realizar el trámite.

El propietario recibirá un certificado de destrucción del vehículo y un justificante de la baja definitiva, deberá conservarlo para posibles comprobaciones futuras de la Administración. La única excepción son los vehículos de época o históricos, con valor de colección o asignados a museos que no se vayan a destruir, para lo cual deberán dirigirse a cualquier jefatura u oficina de Tráfico.

 

Fuente: El Motor. El País